Subdías del realismo.

Días como este, amanezco con una falda muy amplia, llena de mariposas importadas de una isla del futuro. Tengo muchas,muchas ganas de permanecer callada, envuelta en mi mutismo. Sueño con galerías de otro milenio y me quedo perpleja, con un cuadro de Dalí, después de tanto, subastado por sabe Dios a qué precio; o alguna de aquellas Fridas que quice encontrar en mí al borde de la adolescencia. Imagino que para entonces se pintarán cuadros en los que uno pueda entrar. Acariciar este color, oler las flores, susurrarle a un Jesucristo tridimencional los inconvenientes de la mortalidad. Pero quién sabe, a lo mejor no solo los lienzos permiten esas interfaces del arte y la vida, quizás se pueda entrar en una canción, Sacrifice, por ejemplo, de Elthon Jhon, o Chances, esa que adora mi compañera de labores. Se le queda escuchando con tal regocijo, parece que la música de Air Supply le acaricia la mirada, así llena de estrellas. A la mejor tienen vestuarios extraespaciales de flores que se marchitan si estas triste, o un libro de ojos que te leen el alma. En la puerta de alguna institución cultural colocarán cierto tema de Adele para captar a los públicos diversos. ¡Tienes que atravesarlo!, así con todo el desprendimiento de cualquier vanalidad que ese acto requiera. A veces tengo miedo que se termine mi día pero que se yo... así es el presente de las muchachas con falda a ras del suelo, siempre uno cree. Por aquello del genio que idealizo su Galatea. 

Comentarios