Un pueblo de ojos claros.

Iguará es un pueblo de ojos claros, estoy segura. En ellos se mira la nostalgia, la indolencia de los días que no le importan a nadie porque ya traen demasiada albahaca y demasiada sangre verde en su mirada, como para reparar en las consecuencias, es decir el mañana. Iguara tiene amaneceres con pie derecho y otros donde se perdió un encanto de guateque, recién amanecido.

En una esquina que pudiera resultar desolada limpia zapatos ese señor al que todos nombran Nene Pinocho. La cinta negra va de sus manos al calzado, y de este a los silencios que él ve pasar cada día por la calle José Martí, con un andar cansado y taciturno.

Mientras lustra sus zapatos, Félix, que es como se nombra este personaje ilustre de Iguará, canta alguna de sus treinta composiciones al pueblo natal, a la Revolución Cubana a Fidel y a Hugo Chávez. Cuenta a veces, entre nota y betún, de un bandido que atrapó con mucho esfuerzo durante su otro empleo, el de vigilante de la Policía Nacional de Cuba. A ese susodicho le nombraban El Ninja y sabía artes marciales.

A las 9am llegará el tren de- Morón con su pitazo largo, como la cola de un sueño. Comenzará entonces un desfile de panaderos, dulceros, ajeros y si esta de buena la racha hasta un cepillo de dientes y un pasaje a Marte podrá adquirir el cliente de este pueblo lejano. Esta ruta Santa Clara- Nuevitas existe desde hace más de medio siglo para el beneficio de universitarios, enfermos, familiares, novios, intelectuales y comerciantes. Hasta hubo quien contaba de una guanaja que lo abordaba todos los días para ir a poner sus huevos en un pueblo nombrado Remate Ariocha. Después te cuento

Iguara tiene almendros que se cansaron de decir te quiero y por eso siempre muestran unos brazos muy cortos, insuficientes para un abrazo. Sin embargo los ancianos tiran el dominó con tanta fuerza bajo sus bostezos que cualquiera de estos días se despiertan gritando: Quien ha osado penetrar mi silencio y se asombraran ante el asfalto recién estirado sobre sus raíces y un montón de muchachas que acortaron sus faldas.

A estas horas pasan más cosas en Iguará, incluso la ausencia de estas deviene presencia en los relatos, pero en la noche sucede lo más importante. Nene Pinocho comienza su ronda y nadie ni siquiera el viento con su saco de sombras y sus muertos puede violar la guardia del centinela.

Comentarios